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Sobre la lluvia de junio y la calidad del vino (2000-2009)

Estudios sobre el peso de la baya de Tempranillo de Rioja del área Haro-Labastida-Elciego nos deparan un interesante resultado. Al llegar la maduración al día 1 de septiembre (considerando vendimia en torno al día 1 de octubre) el peso de la baya oscila desde 1,62 g a 2,22 g con valores para las cosechas desde el año 2000:

  • 2000   1,81 g
  • 2001   1,62 g
  • 2002   1,98 g 
  • 2003   1,88 g
  • 2004   1,63 g
  • 2005   1,72 g 
  • 2006   2,12 g
  • 2007   2,01 g
  • 2008   1,78 g
  • 2009   2,22 g

Los valores más bajos correspondieron a las tres cosechas calificadas como excelente: 2001, 2004 y 2005.

Y un estudio de relaciones climáticas con este tamaño de la baya nos da otra relación interesante entre lluvia caída en el mes de junio y peso de la baya el día 1 de septiembre:

  • 2000   22 l/m2
  • 2001   08 l/m2
  • 2002   60 l/m2
  • 2003   35 l/m2
  • 2004   16 l/m2
  • 2005   16 l/m2
  • 2006   90 l/m2
  • 2007   38 l/m2
  • 2008   67 l/m2
  • 2009   48 l/m2

Por tanto, las tres cosechas consideradas Excelentes (2001, 2004 y 2005) son las de menor pluviometría en el mes de junio.

De todo ello se deduce la importancia de baja pluviometría en el mes de junio para modular un tamaño pequeño de la baya que permita lograr cosechas Excelentes.

Todo ello nos orienta a la floración de la vid como determinante de la calidad futura y es la línea actual de nuestros estudios

© Manuel Ruiz Hernández y Ana Ruiz Pedreira, junio de 2010

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